/ Primer trimestre 2026 78 REPORTAJE GESTIÓN DE Espacios tos técnicos y normativos, competencias digitales, capacidad analítica y liderazgo humano”, señala Manuel Jarrega, presidente de la Associació Catalana de Facility Management (ACFM). “Hoy se espera de este perfil una clara orientación hacia la sostenibilidad y una notable capacidad de anticipación y planificación, elementos que lo convierten en una figura mucho más estratégica para las organizaciones”, señalan desde ACFM. Esta evolución, acelerada por la pandemia y la digitalización, ha dado lugar a un profesional “más exigente, más profesionalizado y estratégico, capaz de gestionar personas, procesos y tecnología en un entorno cada vez más complejo”, puntualiza Jarrega. Esta transformación responde a un mercado que demanda profesionales capaces de combinar conocimiento técnico, competencias digitales, habilidades sociales y visión de servicio. En empresas como ILUNION, este perfil incorpora además una clara vocación social. “El supervisor no solo es garante de la calidad del servicio, sino también una figura clave para la integración laboral de personas con discapacidad y otros colectivos en riesgo de exclusión”, explica Raúl Soldado, supervisor de Servicios de ILUNION Limpieza y Medioambiente. De este modo, el rol “se ha redefinido para ser referente, acompañante y facilitador”, añade. Esta dimensión social, además, obliga al supervisor a desarrollar capacidades adicionales de acompañamiento, tutela y apoyo emocional que no formaban parte del rol tradicional. Por su parte, Julio Muñiz, coordinador de Operaciones de SIFU, destaca que el perfil actual está claramente orientado a la gestión integral del servicio, integrando competencias de limpieza, servicios auxiliares y mantenimiento básico. “En los últimos años, el rol ha evolucionado desde una función eminentemente operativa hacia una posición técnica y de gestión, clave para garantizar la eficiencia del servicio y la alineación con las necesidades del cliente”, señala. Esta integración de funciones está directamente vinculada con la tendencia creciente a la unificación de servicios dentro del Facility, donde la limpieza ya no se concibe como un servicio aislado, sino como un engranaje imprescindible dentro del ecosistema global del edificio. En Limcamar, esta figura es “la piedra angular” de la organización. “Es la persona que atiende al cliente en su ámbito territorial y al personal a su cargo”, explica Gema del Cerro, directora de Recursos Humanos. Además, el puesto —antes más masculinizado— presenta hoy un mayor equilibrio e incluso cierta feminización. En cuanto al perfil profesional, Del Cerro subraya la evolución hacia un mayor conocimiento de nuevas tecnologías y hacia la formación en gestión de personas y gestión laboral. Y es que, en los últimos años, el sector ha vivido un salto tecnológico sin precedentes: desde checklists digitales y dashboards en tiempo real hasta sistemas IoT, robots de limpieza y plataformas avanzadas de gestión. Hoy, tal y como apunta Jarrega “estas herramientas permiten anticipar necesidades de limpieza” y automatizar procesos que antes eran manuales. Este cambio generacional y de composición también está renovando la cultura interna del sector, aportando nuevas miradas y formas de liderar, más colaborativas y más orientadas al diálogo. Según Jarrega, “lo que antes era un rol centrado casi exclusivamente en la operativa, hoy exige competencias técnicas, digitales, de gestión y cumplimiento normativo, motivado por la presión regulatoria, los avances tecnológicos, la profesionalización del sector y la postpandemia”. Supervisión y FM: una alianza estratégica Un cambio clave en el perfil del supervisor es su relación con el Facility Management (FM). Ya no se trata solo de reportar incidencias, sino de participar en una dinámica de coordinación estratégica: compartir datos operativos, adaptar
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