/ Segundo trimestre 2025 120 REHABILITACIÓN EFICIENCIA Y Sostenibilidad Estas ayudas, gestionadas en colaboración con las comunidades autónomas, cubren una amplia gama de intervenciones: desde el aislamiento térmico de fachadas hasta la sustitución de ventanas, la incorporación de energías renovables o la instalación de sistemas de climatización más eficientes. En algunos casos, estas ayudas pueden cubrir hasta el 80% del coste total, lo que supone un cambio de paradigma respecto a políticas anteriores. Sin embargo, contar con fondos disponibles no basta, especialmente porque este paquete de ayudas tiene fecha de caducidad: 2026. El reto es hacer que financiación pública y privada convivan y asegurar que los fondos de origen público lleguen a quienes más lo necesitan, para que en esta transición energética nadie se quede atrás. Por supuesto, aquí entran en juego un entramado de instrumentos que deben funcionar en armonía: subvenciones, incentivos fiscales, financiación privada, avales públicos y colaboración públicoprivada. Financiación verde Las deducciones fiscales en el IRPF son, sin duda, una de las herramientas más eficaces para fomentar la implicación de los propietarios. El Gobierno ha ampliado hasta finales de 2025 los beneficios fiscales para quienes acometan obras de mejora energética. Estas deducciones pueden alcanzar entre el 20% y el 60% del coste de la actuación, dependiendo del grado de ahorro conseguido y del tipo de intervención. Por ejemplo, reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable puede suponer un ahorro considerable. Además de estos incentivos, resulta fundamental acercar la financiación verde a los ciudadanos. Desde las entidades financieras tenemos un papel esencial que jugar, y aunque algunas entidades ofrecemos soluciones específicas para rehabilitación energética, aún queda mucho camino por recorrer, pues apenas tres de cada diez ciudadanos conocen de la existencia de financiación específica para comunidades de propietarios, según nuestro III Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad. La financiación de estas obras debe ser tan accesible y cotidiana como la compra de un coche o una reforma interior. Para ello, se necesitan productos financieros flexibles, con condiciones favorables, que tengan en cuenta el retorno que supone el ahorro energético y la revalorización del inmueble. En este sentido, surgen modelos innovadores que pueden marcar la diferencia. Las Empresas de Servicios Energéticos (ESEs) son un buen ejemplo. Estas compañías ejecutan las obras necesarias y recuperan la inversión a través de los ahorros generados en la factura energética. Este modelo elimina la necesidad de una inversión inicial por parte del propietario, uno de los principales obstáculos hoy en día. También se está avanzando en herramientas como las hipotecas verdes o los préstamos pay-as-you-save, que se devuelven con el ahorro generado sin que supongan una carga adicional inmediata para el usuario. La dimensión social del plan también debe ser resaltada. La rehabilitación energética no es solo una cuestión ambiental o económica, sino que tiene efectos muy directos en la vida de las personas. Muchas familias viven en condiciones de pobreza energética, soportando inviernos sin calefacción adecuada o veranos con temperaturas insoportables. Mejorar la envolvente térmica de los edificios, instalar sistemas más eficientes o generar energía propia puede transformar literalmente la calidad de vida de miles de personas. Por ello, los mecanismos de financiación deben ser inclusivos y garantizar que nadie se quede atrás. Otro elemento clave es la concienciación de la ciuda-
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