Líderes Los profesionales del FM llevamos ya mucho tiempo trabajando en la eficiencia energética de los edificios que gestionamos con dos objetivos claros: reducir nuestra huella de carbono y los costes operativos. Con estos dos propósitos apoyamos los objetivos de nuestras organizaciones, que es, al fin y al cabo, nuestro papel estratégico. Y a mayor escala, contribuimos al desarrollo sostenible de nuestras comunidades. Para conseguir estos objetivos considero que actualmente tenemos una herramienta clave: análisis de datos. Podemos recoger multitud de información sobre el funcionamiento de nuestros edificios a través de sensores IoT y los BMS que manejamos. Sin embargo, el reto no es recoger datos, sino seleccionar cuáles son los más relevantes para analizarlos y tomar decisiones. Podemos perdernos entra la cantidad ingente de datos disponibles, por eso es indispensable hacer primero un trabajo sereno de definición de objetivos concretos que queremos conseguir. Con esas metas claras, podremos definir un plan de acción y escoger la información que necesitaremos analizar para poder avanzar. Las herramientas son un gran apoyo para el FM, pero la reflexión basada en la experiencia y en el conocimiento de las necesidades de nuestra organización constituyen el valor añadido que podemos ofrecer de forma insustituible. En el sector agroalimentario, donde los consumos energéticos son elevados y los procesos deben garantizar la máxima eficiencia, la sostenibilidad se ha convertido en un eje estratégico. Cada vez más compañías estamos adoptando tecnologías que nos permiten reducir la huella de carbono sin comprometer la operatividad ni la seguridad alimentaria. Entre las estrategias más extendidas destacan la monitorización energética en tiempo real, el uso de sistemas BMS (Building Management Systems) y la integración de mantenimiento predictivo, que permiten gestionar los recursos con criterios de eficiencia y anticipar desviaciones en el consumo. También se apuesta por la automatización de procesos, la iluminación LED con sensores, y la recuperación de calor residual en procesos térmicos. Además, el autoconsumo mediante energía fotovoltaica, junto a la mejora en la eficiencia de los sistemas de refrigeración y climatización, está teniendo un papel clave en la descarbonización. Todo ello se apoya en indicadores de sostenibilidad auditables, como las certificaciones energéticas o ambientales, que permiten evaluar el impacto y avanzar hacia instalaciones más responsables y eficientes. “El reto no es recoger datos, sino seleccionar cuáles son los más relevantes para analizarlos y tomar decisiones” “Las compañías estamos adoptando tecnologías para reducir la huella de carbono sin comprometer la operatividad” Cristina Castelao Director EMEA – Global Real Estate & Workplace en One Trust Víctor José López Albuixech Facility Manager en Grupo Medina / Segundo trimestre 2025 19
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