Facility Management and Services 44

/ Primer trimestre 2026 14 ENTREVISTA PROTAGONISTAS FM&S Por Redacción “Hoy sabemos que impulsar la experiencia y las emociones en el trabajo es una palanca de rendimiento” Vicepresidenta de AEDRH El concepto de ‘oficina’ ha dado paso al Workplace como ecosistema de talento. En este número de Facility M&S, dejamos atrás planos y presupuestos para centrarnos en lo esencial: las personas. Entendemos que el espacio físico es, en realidad, una herramienta de gestión cultural. Con la visión de la AEDRH, exploramos cómo los entornos inclusivos y humanos transforman la experiencia del empleado. Aurea Benito Históricamente, el Facility Management se medía por la eficiencia de los activos: que el aire funcionase y los suelos estuvieran limpios. Sin embargo, hoy decimos que el FM no gestiona edificios, sino las emociones y el rendimiento de quienes los habitan. Desde su posición en la AEDRH, ¿en qué momento el ‘mantenimiento’ dejó paso a la ‘hospitalidad’ como prioridad en la agenda de Recursos Humanos? Durante décadas, el Facility Management estuvo al servicio de lo invisible: que nada fallara: aire acondicionado que funciona, suelos impecables, luz suficiente. Era un modelo necesario, pero claramente insuficiente. El punto de inflexión llegó cuando las organizaciones empezaron a entender que las personas no rinden mejor solo porque el entorno funcione, sino porque el entorno les hace sentir bien y les predispone a rendir mejor. Ese cambio se acelera cuando Recursos Humanos incorpora una mirada más holística sobre la experiencia del empleado. En ese momento, el foco deja de estar en el mantenimiento y pasa a la hospitalidad: cómo se vive el espacio, qué emociones despierta, qué comportamientos facilita. El workplace deja de ser un contenedor y se convierte en un catalizador cultural, porque el espacio no solo alberga trabajo: lo provoca o lo bloquea. Hay ejemplos muy inspiradores que ilustran bien este giro. Steve Jobs, cuando lideraba Pixar, decidió situar los baños en el centro del edificio. No fue una decisión arquitectónica casual, sino profundamente estratégica: quería provocar encuentros espontáneos, conversaciones inesperadas, interacciones entre perfiles distintos. Porque sabía que de esos cruces nacen la creatividad, la colaboración y las me-

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