Facility Management and Services 44

ENTREVISTA PROTAGONISTAS Facility M&S jores ideas. El espacio, bien diseñado, modifica la conducta humana. Este cambio se vuelve irreversible tras la pandemia. Cuando demostramos que el trabajo podía suceder fuera de la oficina, la oficina tuvo que ganarse su lugar. Ya no bastaba con que funcionara; tenía que merecer el desplazamiento y ofrecer valor relacional. Y cuando un espacio tiene que ser elegido, la experiencia deja de ser estética y se convierte en estratégica. Hoy sabemos que impulsar la experiencia y las emociones en el trabajo no es algo ‘blando’, es una palanca de rendimiento. Espacios que invitan a quedarse, a conversar, a concentrarse o a colaborar según el momento, reducen el estrés y fortalecen el sentido de pertenencia. Y, sobre todo, generan confianza. Y la confianza es clave. Cuando se crean entornos que fomentan la confianza, las personas se atreven a ir más lejos, a cooperar mejor y a asumir retos más ambiciosos. En ese sentido, el workplace se convierte en uno de los mayores aliados estratégicos de RR.HH. para construir culturas más humanas, más innovadoras y más sostenibles, especialmente en un contexto híbrido donde el tiempo presencial es más valioso que nunca. Desde la perspectiva de RR.HH., ¿en qué medida el diseño y la gestión del entorno físico comunican los valores de una compañía más que cualquier manual corporativo? La cultura no se explica: se experimenta. Y en ese sentido, el entorno físico comunica los valores de una compañía de forma mucho más potente y honesta que cualquier manual corporativo. Los espacios no mienten: muestran cómo se trabaja, cómo se lidera y qué comportamientos se esperan de verdad. Un manual puede hablar de colaboración, pero si el espacio está diseñado para trabajar de forma aislada, el mensaje real es otro. Puede proclamarse la confianza, pero si todo está pensado para el control -despachos cerrados, jerarquías visibles, poca flexibilidad-, lo que se transmite es desconfianza. El diseño del entorno convierte los valores en conductas observables. El workplace actúa como un lenguaje silencioso pero constante. Comunica si la empresa cree en la autonomía, si cuida el bienestar, si fomenta la diversidad, si apuesta por la transparencia o si realmente pone a las personas en el centro. Espacios abiertos que facilitan el encuentro, zonas de concentración que respetan el foco, lugares pensados para conversar y decidir juntos… Cada elección espacial refuerza -o contradice- el discurso corporativo. Además, el entorno físico tiene un impacto directo en la coherencia cultural. Cuando lo que se dice y lo que se vive están alineados, se genera credibilidad. Y la credibilidad es uno de los activos más importantes para atraer y fidelizar talento. Las personas no solo escuchan lo que la empresa declara; observan cómo se sienten cuando están dentro. Por eso, desde RR.HH., el diseño y la gestión del espacio son una herramienta estratégica de comunicación cultural. No sustituyen al relato corporativo, pero lo validan o lo desmienten cada día. Y en un contexto híbrido, donde el tiempo presencial es más valioso que nunca, el espacio se convierte en una declaración clara de quienes somos y cómo queremos trabajar juntos. En un modelo de trabajo híbrido, ¿cómo puede el Workplace actuar como el ‘pegamento’ que mantiene la conexión emocional del empleado con la marca? En este modelo, el gran reto ya no es solo coordinar agendas, sino mantener viva la conexión emocional de las personas con la organización. Porque el espacio físico debe ofrecer aquello que el entorno remoto no puede dar: experiencia, vínculo y significado. No se trata de ir a la oficina a sentarse frente a una pantalla, sino de acudir a un lugar donde pasan cosas relevantes: encuentros, conversaciones, decisio- “En un contexto híbrido, donde el trabajo presencial es más valioso que nunca, el espacio se convierte en una declaración clara de quienes somos y cómo queremos trabajar juntos” / Primer trimestre 2026 15

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