Facility Management and Services 44

/ Primer trimestre 2026 16 ENTREVISTA PROTAGONISTAS FM&S organizaciones más atractivas, humanas y sostenibles. ¿Qué elementos del espacio físico considera que tienen mayor impacto directo en el estado de ánimo y, por ende, en la productividad de sus equipos? El estado de ánimo de las personas en el trabajo no depende de grandes gestos, sino de microexperiencias cotidianas. Y muchas de ellas están directamente condicionadas por el espacio físico. Cuando el entorno acompaña, la energía fluye; cuando estorba, el desgaste es constante. La luz natural es uno de los elementos con mayor impacto. Mejora la concentración, regula los ritmos biológicos y reduce la fatiga. No es un lujo estético, es una condición básica de bienestar. Del mismo modo, el confort acústico resulta clave: poder concentrarse sin ruido excesivo o disponer de espacios donde conversar sin molestar reduce el estrés y mejora la calidad del trabajo. Otro factor esencial es la flexibilidad del espacio. Contar con diferentes entornos según la tarea -zonas de foco, de colaboración, de reflexión o de descanso- permite a las personas elegir cómo y dónde trabajar mejor en cada momento. Esa capacidad de elección genera autonomía, y la autonomía es uno de los grandes motores del compromiso. También influyen de forma directa los espacios de encuentro informal. Lugares pensados para conversar, coincidir o simplemente parar unos minutos se declara: se construye en cada interacción cotidiana con la organización, y muchas de esas interacciones suceden precisamente en el entorno físico: cómo se accede al edificio, cómo se trabaja, cómo se colabora, cómo se descansa. Un FM alineado con RR.HH. es capaz de anticipar necesidades, eliminar fricciones y crear entornos que facilitan el bienestar y el rendimiento. Eso no es soporte; es diseño consciente de la experiencia laboral. Además, el FM influye en uno de los factores más determinantes para el engagement: el sentimiento de cuidado. Cuando las personas perciben que la empresa se preocupa por su comodidad, su seguridad, su salud y su forma real de trabajar, se fortalece el vínculo emocional. Y ese vínculo pesa tanto o más que otros elementos tradicionales a la hora de decidir quedarse o marcharse. En un contexto de alta movilidad del talento, el FM deja de ser un centro de coste para convertirse en una palanca de valor. Espacios bien gestionados reducen el estrés, favorecen relaciones de calidad entre equipos y refuerzan la coherencia cultural. Todo ello impacta directamente en el compromiso y, en consecuencia, en la productividad. Por eso, cada vez más organizaciones entienden que Employee Experience, compromiso y workplace forman un triángulo inseparable. Cuando FM y RR.HH. trabajan de forma conjunta, el espacio se convierte en un aliado silencioso pero muy poderoso para construir nes compartidas, aprendizaje colectivo. Además, el entorno físico es uno de los principales portadores de la marca empleadora. La forma en que se cuida el espacio, cómo se recibe a las personas, cómo se facilita la colaboración o el bienestar cuenta sin necesidad de palabras qué tipo de empresa somos. Cada visita a la oficina se convierte en un recordatorio emocional de los valores de la compañía, no en un mero trámite logístico. El workplace también actúa como ancla emocional cuando genera rituales compartidos: momentos de encuentro, espacios que se reconocen como propios, dinámicas que solo ocurren allí. Estos rituales construyen memoria colectiva y refuerzan el “nosotros”, algo especialmente valioso cuando gran parte del trabajo sucede en remoto y la experiencia laboral se fragmenta. En un entorno híbrido, el workplace mantiene la conexión con la marca cuando deja de ser un lugar al que se va por obligación y se transforma en un espacio al que apetece volver. Porque conecta personas, propósito y cultura. Y esa conexión emocional es, hoy más que nunca, uno de los activos más importantes de cualquier organización. Tradicionalmente, el FM se veía como soporte. Como directores de Recursos Humanos, ¿cuál es vuestra opinión sobre el FM respecto a la Employee Experience y la reducción de rotación de personal? Durante mucho tiempo, el Facility Management ha sido percibido como una función de soporte, reactiva y orientada a que “todo funcione”. Hoy, lo entendemos como un actor clave en la Employee Experience y, por tanto, como un elemento con impacto directo en la atracción, desarrollo y fidelización de talento. La experiencia del empleado no “Diseñar desde la inclusión eleva el estándar para todos y reduce fricciones invisibles que suelen pasar desapercibidas”

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