Facility Management and Services 45

ARTÍCULO TÉCNICO EFICIENCIA Y Sostenibilidad lógica de intervención: pasar de reaccionar ante fallos o seguir calendarios rígidos a gestionar el estado real de los activos. Y esto implica: Detectar desviaciones en consumo antes de que se conviertan en ineficiencias estructurales. Vincular cada comportamiento energético con el estado real del activo. Intervenir en el momento adecuado, con criterio operativo. Y generar un registro fiable de todo lo que ocurre en la instalación. Pero, sobre todo, introduce una capacidad clave, la de tomar decisiones basadas en la operación real. Sostenibilidad y operación La eficiencia energética no es una capa adicional. Es el resultado de una operación bien gestionada. Cada activo que funciona fuera de su rango óptimo consume más energía. Cada intervención que se retrasa o se ejecuta sin criterio genera ineficiencias acumuladas. Y cada decisión operativa tiene un impacto directo en la huella ambiental del conjunto. Por eso, hablar de sostenibilidad en data centers implica hablar de mantenimiento. No como concepto abstracto, sino como práctica concreta: cómo se gestionan los activos, cómo se priorizan las intervenciones y cómo se asegura que cada sistema opera en condiciones óptimas. Este cambio transforma también el rol del Facility Management. El gestor de mantenimiento deja de centrarse únicamente en ejecutar tareas para asumir una función más estratégica: entender la operación, interpretar el comportamiento de los activos y tomar decisiones que impactan en eficiencia, coste y sostenibilidad. Ya no se trata solo de mantener en funcionamiento la instalación, sino de mantener con criterio. Y ese criterio se construye a partir de información fiable, trazable y conectada con la realidad operativa. Trazabilidad real Para que el mantenimiento funcione con evidencias no basta solo con digitalizar procesos. Es necesario cumplir una serie de condiciones que garanticen la calidad y coherencia del dato. La primera es la trazabilidad por activo. Cada intervención debe estar asociada a un equipo concreto, con un registro completo de lo que se ha hecho y con qué resultado. No es suficiente saber que se ha realizado una revisión; es necesario conocer su impacto. La segunda es la capacidad de relacionar consumo y operación. Si un activo presenta una desviación energética, el sistema debe permitir identificar rápidamente su historial de lecturas y cualquier anomalía asociada. La tercera es la generación de reportes alineados con los marcos regulatorios. Normativas como la CSRD o estándares como ISO 50001 exigen información estructurada y coherente. Y construir estos informes manualmente deja de ser viable en entornos complejos. La cuarta es la integración entre sistemas. El dato energético, el mantenimiento y la gestión financiera no pueden vivir en silos. Si no están conectados, la trazabilidad se fragmenta y pierde fiabilidad. En Fracttal hemos construido nuestra solución siguiendo exactamente esta lógica. Los sensores IoT de Fracttal Sense capturan el comportamiento del activo como la vibración, temperatura, consumo, humedad. Estas lecturas se vinculan al equipo concreto en Fracttal One, donde se centralizan órdenes de trabajo, inventario, gestión documental; y donde se conecta la intervención con su efecto sobre el rendimiento. Todo ello potenciado por la inteligencia artificial, con agentes integrados capaces de priorizar tareas, detectar desviaciones y automatizar flujos operativos. Las organizaciones que están avanzando en esta dirección comparten un patrón: han dejado de ver el mantenimiento como un coste que optimizar y han empezado a tratarlo como una palanca de mejora continua. Esto les permite reducir desviaciones energéticas, mejorar su disponibilidad real, responder con mayor solvencia a auditorías y exigencias ESG y, en última instancia, operar con mayor control. En un mercado donde la eficiencia y la sostenibilidad son factores diferenciales, esta capacidad no es menor. En los data centers, muchas decisiones relevantes no son visibles desde fuera. No aparecen en el diseño, ni en la infraestructura, ni en las cifras agregadas. Se producen en la operación diaria, en cada intervención, en cada ajuste y en cada decisión de mantenimiento. Ahí es donde realmente se construye la ventaja competitiva. El verdadero cambio no está en hacer más mantenimiento, sino en cambiar la lógica de intervención / Segundo trimestre 2026 121

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