Facility Management and Services 041

REHABILITACIÓN EFICIENCIA Y Sostenibilidad Estas actuaciones, cuando se integran de manera coherente, permiten transformar un edificio antiguo en una edificación más confortable y eficiente. La experiencia nos demuestra que uno de los factores determinantes en el éxito de una rehabilitación es la participación de los residentes. Por ello, resulta muy eficaz la creación de una Comisión de Obras, formada por representantes de la comunidad que actúan como interlocutores durante todo el proceso. Esta comisión permite que los vecinos participen en la fase de diseño, trasladen inquietudes, propongan alternativas y puedan seguir de cerca todas las decisiones planteadas en la redacción del proyecto. Además, se facilita la toma de decisiones mediante la presentación de diferentes propuestas visuales por parte del equipo de arquitectura: imágenes, renders, paletas de colores y opciones técnicas que ayudan a los residentes a comprender mejor las posibles intervenciones. Este recurso visual es fundamental para que la comunidad pueda seleccionar y validar las soluciones más adecuadas a sus gustos y necesidades. Este enfoque participativo no sólo mejora la calidad de las decisiones, sino que también genera confianza, transparencia y sentido de pertenencia a los implicados. Cuando los futuros beneficiarios del proyecto forman parte activa del mismo, mayor es la aceptación del proceso y menores son los conflictos. Además, se potencia una visión colectiva del edificio como un bien común que debe cuidarse y adaptarse a los tiempos actuales. Un elemento esencial en cualquier proceso de rehabilitación es contar con un plan de viabilidad económica realista y detallado. Esta herramienta permite a los propietarios conocer el coste total estimado de la inversión, las posibles subvenciones disponibles (ya sean municipales, autonómicas o estatales), el impacto económico por vivienda y los ahorros energéticos esperados y el tiempo estimado de retorno de la inversión. La disponibilidad de esta información desde las primeras fases facilita la toma de decisiones y permite anticipar cómo afectará el proyecto a cada propietario. De esta manera, evitamos que la incertidumbre económica se convierta en un freno para la rehabilitación, fomentando una gestión financiera responsable. Una intervención integral bien diseñada puede suponer una reducción superior al 60% en el consumo energético del edificio. Esta mejora se traduce directamente en ahorro anual en la factura de las instalaciones de agua caliente y calefacción, mayor confort térmico y acústico en las viviendas, disminución de la huella de carbono del edificio y revalorización inmobiliaria, tanto funcional como estética. En conclusión, la rehabilitación integral de edificios no debe entenderse únicamente como una acción correctiva, sino como una oportunidad estratégica para transformar los espacios habitados, mejorar la calidad de vida y avanzar hacia un modelo de ciudad más sostenible. La combinación de soluciones técnicas avanzadas, planificación económica clara y participación vecinal activa conforma un modelo de actuación replicable y adaptado a los retos del siglo XXI. Aprovechar los desperfectos como punto de partida para una mejora integral no sólo es deseable, sino cada vez más necesario en el camino hacia una edificación más eficiente, habitable y preparada para el futuro. / Segundo trimestre 2025 117

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