REPORTAJE PROYECTOS Facility Management consumos anómalos de agua, gas y electricidad así como obtener información valiosa que permita la toma de decisiones más acertadas que aumentan la eficiencia del edificio; y la salubridad ambiental, una prioridad que cobró especial relevancia tras la pandemia, garantizando la calidad del aire interior en espacios concurridos. Integración de sistemas A la hora de innovar en proyectos de gestión de edificios, el valor reside en la capacidad de adaptación tecnológica sobre un patrimonio existente y heterogéneo. En este caso, el reto consistió en desplegar una arquitectura basada en la norma UNE 178108, que permite unificar la gestión de edificios sin alterar su esencia. Para ello, se optó por una solución no intrusiva: la instalación de un Nodo IoT desarrollado por el brazo tecnológico de Nealis en cada inmueble. Este dispositivo actúa como un “cerebro local”, integrando sistemas nuevos y existentes, recogiendo información, estandarizándola y compartiéndola en una plataforma común. De este modo, se logra una comunicación homogénea independientemente de la antigüedad, los materiales o la orientación del edificio. Por la propia heterogeneidad de los edificios, en este complejo urbanístico cohabitan usuarios y espacios de diversa índole. “Se pueden encontrar centros cívicos, ayuntamientos, hospitales, bibliotecas, colegios, viviendas para la tercera edad, etc.”, indica Antonio Martínez Rodes, director de Operaciones de IoTsens. La transversalidad es una de las características de este tipo de construcción, lo que implica que convivan perfiles muy distintos: desde gestores de la administración pública encargados del mantenimiento de edificios o los propios usuarios hasta ciudadanos. Gracias a sus sistemas de integración, cualquier usuario puede consultar tanto el estado del edificio (por ejemplo, salubridad o aforo) como otras características asociadas al confort del edificio. Las intervenciones llevadas a cabo en materia de digitalización tuvieron un impacto directo, tanto en las superficies como en las personas. La monitorización ambiental —que mide niveles de sonido, CO2, temperatura y humedad—, por ejemplo, garantiza que escuelas y oficinas sean espacios seguros y saludables. “Mejoramos la capacidad cognitiva y reducimos riesgos sanitarios”, explican desde la compañía. Paralelamente, otros sistemas como acelerómetros y fisurómetros trabajan de forma silenciosa para asegurar la integridad física en infraestructuras antiguas, aportando una capa invisible de seguridad que refuerza la confianza en los espacios públicos. Hacia un modelo de FM centralizado Para llevar a cabo este proyecto, en el Smart Building Terrassa se ha aplicado un modelo de Facility Mangement que ha transitado de un modelo correctivo y fragmentado a uno centralizado y basado en datos (Data-Driven). Se ha pasado de depender de avisos de averías o revisiones por calendario a una plataforma única —Sentilo— que recibe información en tiempo real de todos los suministros y estados del edificio. Esto permite una gestión híbrida, donde la tecnología IoT detecta incidencias (como una fuga de agua nocturna) y activa los servicios de mantenimiento de manera precisa y justificada. Gracias a la implementación de esta plataforma, la gestión diaria de los equipos ha sufrido cambios sustanciales. En este caso, este sistema permite una organización transversal, lo que rompe “los silos tradicionales entre departamentos”. De este modo, la plataforma El reto consistió en desplegar una arquitectura basada en la norma UNE 178108, que permite unificar la gestión de edificios sin alterar su esencia / Cuarto trimestre 2025 67
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