REPORTAJE GESTIÓN DE Espacios del bienestar, capaz de reducir el estrés de forma estructural y de sostener una experiencia de trabajo más saludable y sostenible”, resume Aurea Benito. El diseño biofílico es otro de estos marcadores. El FM lidera la integración de la naturaleza en el espacio de trabajo. No es solo estética; está demostrado que la presencia de vegetación y elementos naturales reduce la presión arterial y aumenta la creatividad. El FM supervisa que estos espacios sean funcionales y fáciles de mantener, creando unos verdaderos ‘pulmones verdes’ dentro de entornos urbanos densos. Asimismo, Pedro Alarcón González, del área de Arquitectura y Urbanismo de Repsol, es consciente de que “el impacto en la actividad mental de la luz, el sonido, la temperatura, la calidad del aire incluso el beneficio de los fitoncidas de los elementos naturales hace que les prestemos una atención especial para que no produzcan disconfort”. De la oficina al hospitality Uno de los cambios más disruptivos es la adopción del concepto de Hospitality. El FM ya no ofrece servicios de limpieza o seguridad; ofrece una experiencia de usuario, y ésta tiene que ser de calidad. El servicio de recepción evoluciona a un servicio de concierge. El comedor de empresa se transforma en un espacio de nutrición y socialización. El FM se asegura de que el ‘viaje del empleado’ desde que entra en el parking hasta que sale biológico de los empleados, reduciendo el estrés y mejorando la calidad del sueño post-jornada. “En entornos donde la luz acompaña y no agrede, las personas trabajan con más claridad mental y mayor equilibrio emocional. El confort acústico es otro gran determinante del bienestar. El ruido constante, las interrupciones o la falta de espacios adecuados para cada tipo de tarea generan una carga cognitiva invisible que erosiona la salud y la productividad. Gestionar bien el sonido es cuidar la capacidad de foco, la calma y la calidad de las relaciones. Integrar estos factores en la estrategia de salud laboral significa pasar de una visión reactiva a una visión preventiva. El espacio se convierte así en un aliado silencioso cognitivo. Esto impulsa una tendencia a considerar la CAI y su control en el momento del diseño de proyecto, y no al final del mismo. San Román puntualiza que, “no se trata de convertir una oficina en un hospital, sino de trasladar disciplina técnica y evitar improvisaciones. La seguridad y la salud ambiental se diseña, se mide y se verifica. Zonificación inteligente, control de presiones cuando procede, protocolos de mantenimiento como herramienta de bioseguridad, trazabilidad de datos ambientales y evaluación de riesgos y planes de actuación. Un edificio saludable, para San Román, “será aquel que mide, decide y demuestra que su aire y su energía están bajo control, que utiliza energías renovables y que se ha convertido en prosumidor y en flexibilidad para la electrificación de la demanda. La climatización será infraestructura estratégica de salud, productividad y descarbonización, más que un sistema técnico aislado”. Otro de los conceptos que miden el bienestar es la iluminación circadiana, que son sistemas que imitan la progresión de la luz solar para regular el ritmo Las nuevas generaciones (Gen Z y Millennials) eligen empresas cuyos valores espaciales coincidan con los suyos. Un edificio sostenible es un imán de talento / Primer trimestre 2026 47
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