Facility Management and Services 45

ARTÍCULO TÉCNICO EFICIENCIA Y Sostenibilidad el lugar central. Y son parámetros que cambian a lo largo del día y con el uso del edificio, lo que los convierte, en el caso de manual, para la monitorización en continuo: un monitor registra el CO2 cada pocos minutos, allí donde una medición puntual solo ofrece una fotografía. Por eso WELL admite verificar buena parte de estos parámetros con los datos de sensores permanentes, siempre que estén correctamente calibrados y distribuidos por las distintas zonas de climatización del edificio. Confort térmico El confort térmico es el segundo pilar. WELL exige mantener las condiciones de confort –temperatura operativa y parámetros asociados, evaluados según marcos como ASHRAE 55 o ISO 7730– durante una proporción muy alta de las horas ocupadas, y sitúa la humedad relativa en una banda de entre el 30 y el 60 por ciento. Son condiciones que un edificio puede incumplir sin que nadie lo perciba con claridad: una zona mal equilibrada o una renovación de aire insuficiente generan quejas difusas que solo los datos convierten en acciones concretas. Confort acústico El confort acústico es el tercero, y suele subestimarse pese a su efecto sobre la concentración y el estrés. WELL aborda el ruido mediante el mapeo de sonido y límites de ruido de fondo en función del uso de cada espacio –oficinas abiertas, salas de reunión, zonas de concentración–, además de criterios sobre aislamiento y privacidad acústica. También aquí la verificación se apoya en mediciones, porque el comportamiento real del sonido es difícil de anticipar sobre plano. Confort lumínico Y el cuarto es el confort lumínico, con frecuencia el más olvidado, pese a su impacto directo en el rendimiento visual y en los ritmos circadianos. WELL establece niveles de iluminación adecuados para cada tarea, fomenta el aprovechamiento de la luz natural y valora la iluminación de soporte circadiano, que atiende no solo a la cantidad de luz, sino a su efecto biológico sobre las personas. Una sala puede parecer bien iluminada y, sin embargo, no alcanzar los niveles que la tarea exige o aportar una luz pobre en el estímulo que el organismo necesita durante el día. Comprobarlo exige medir la iluminancia y la composición de la luz en los puestos reales de trabajo, no estimarla a partir del proyecto de instalación. Una ventaja competitiva para el responsable de FM Para el responsable de Facility Management, el mensaje de fondo es coherente en los cuatro elementos. La certificación deja de ser un hito ligado a la entrega de la obra para integrarse en el plan de operación y mantenimiento, donde el desempeño ambiental convive con el mantenimiento de la climatización, la gestión energética o el control de accesos como una función más. Y las dos herramientas de medición se complementan: las campañas de performance verification –medición puntual con equipos calibrados y agente independiente– aportan rigor metrológico y trazabilidad, mientras que los monitores permanentes garantizan que el desempeño se mantiene día a día. Combinar ambas es lo que permite anticipar incidencias, equilibrar eficiencia energética y salubridad del aire, y afrontar la recertificación con pleno respaldo de datos. La conclusión para el ecosistema de FM es nítida. Tanto WELL v2 como la versión que se aproxima sitúan la medición continua en el centro de la calidad del aire, el confort térmico, el acústico y el lumínico. En un mercado donde la sostenibilidad ya no se firma, sino que se mide, la capacidad de demostrar el desempeño del edificio –en cualquier momento y de forma sostenida– se ha convertido, en sí misma, en una ventaja competitiva. / Segundo trimestre 2026 125

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