Facility Management and Services 43

/ Cuarto trimestre 2025 54 ENTREVISTA SMART Buildings & Cities Se habla mucho de gemelo digital. Desde la perspectiva de buildingSMART, ¿qué diferencia a un modelo BIM de un verdadero gemelo digital operativo para FM? ¿Qué requisitos mínimos debería cumplir? Un modelo BIM es una fotografía técnica del activo y, por lo general, previo al propio activo. Un gemelo digital operativo es ese modelo conectado con la realidad: sistemas, sensores, mantenimiento, energía, ocupación… Desde nuestra perspectiva, un gemelo digital orientado a FM debe cumplir, como mínimo, cuatro condiciones muy claras: Un modelo de información basado en estándares abiertos (IFC y clasificaciones consistentes) que funcione como la estructura vertebral del gemelo y garantice continuidad del dato en el tiempo. Integración real con los sistemas operativos de la organización: CMMS/ CAFM, BMS, contadores energéticos, plataformas de reservas y cualquier otra fuente que aporte información relevante para la operación. Una gobernanza del dato sólida, con roles, responsabilidades y flujos de actualización perfectamente definidos. Sin esto, el gemelo digital se degrada muy rápido. Capacidad de análisis y retorno, es decir, que no se limite a mostrar información, sino que genere conclusiones accionables que apoyen decisiones de mantenimiento, inversión y operación. Sin estos elementos, especialmente el de integración, corremos el riesgo de llamar gemelo digital a lo que en realidad es un visor BIM avanzado. La Inteligencia Artificial muchas veces se menciona de forma genérica. ¿Qué casos de uso de IA ve hoy más maduros y aplicables al día a día del ber si BIM y openBIM le están aportando valor en explotación. Si un propietario o gestor de activos solo pudiera quedarse con tres mensajes clave de la nueva guía, ¿cuáles le gustaría que fueran? Tres ideas esenciales: primero, el propietario debe liderar la información; si no define lo que necesita, otros lo harán por él. Segundo, lo importante no es el modelo, sino el dato que alimenta procesos reales de negocio. Tercero, pensar en el ciclo de vida y en estándares abiertos no es una decisión tecnológica, sino de gestión del riesgo a largo plazo. Las decisiones que tome hoy sobre cómo estructurar y almacenar la información condicionarán su flexibilidad durante las próximas décadas. Cuando hablamos de gestionar activos a largo plazo, el dato es el centro. ¿Qué papel juegan los estándares abiertos en la construcción de un dato fiable para todo el ciclo de vida del activo y la futura implantación de gemelos digitales? Los estándares abiertos, como se ha dicho, son el idioma común que permite que el dato sobreviva a cambios de herramientas, proveedores y generaciones de profesionales. Entre estos estándares abiertos destacaría dos por su impacto directo en los gestores de activos: En primer lugar, IFC, que ofrece una estructura estandarizada para describir espacios, elementos, sistemas y las relaciones entre ellos. Es por tanto la base para la creación del gemelo digital y los sistemas de gestión de activos. Y, en segundo lugar, IDS, el estándar que permite digitalizar los requisitos de información y, por tanto, asegurar que las necesidades del gestor del activo están presentes desde las fases tempranas del proyecto. zar consumos, programar mejoras o agilizar auditorías y certificaciones. Gestión documental y cumplimiento normativo. Centralizar en un entorno de datos común (CDE) la documentación as built, manuales, certificados y actas de inspección, vinculados a los elementos del modelo. No son usos espectaculares. Son usos de impacto real que requieren disciplina y buena gobernanza de la información. Ahí es donde las guías y estándares aportan mucho valor y cuando existe esa correcta gobernanza, el salto es innegable. Actualmente estáis actualizando la “Guía BIM para Propietarios y Gestores de Activos”. ¿Qué os ha llevado a impulsar esta revisión ahora y qué peso va a tener la visión del Facility Management en esta nueva versión? La primera edición de la guía se publicó en 2020, en un momento en el que muchos propietarios empezaban a plantearse BIM y openBIM de forma estratégica. Desde entonces, el contexto ha evolucionado: más licitaciones BIM, madurez creciente en ISO 19650, avance de los gemelos digitales y una sensibilidad mucho mayor hacia los costes de ciclo de vida, la sostenibilidad y la calidad de la información. Actualizarla ahora nos permite incorporar lecciones aprendidas de estos años de implantación real, incluir nuevos casos de uso de BIM para operación, mantenimiento y gestión de portfolio o conectar la guía con otros recursos que hemos desarrollado en esto años. La visión de Facility Management va a tener un peso central. Queremos que la guía responda a preguntas muy concretas de un gestor de activos como qué pedir, cómo pedirlo, cómo evaluar propuestas o qué indicadores usar para sa-

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