/ Segundo trimestre 2026 24 Líderes El reconocimiento del FM como un actor estratégico no depende tanto de redefinir su función como de reconocer su impacto real dentro de la organización. En el ámbito de la sostenibilidad, su papel resulta clave cuando lidera iniciativas concretas, como la reducción del consumo energético mediante sistemas de gestión inteligente o la implantación de energías renovables en edificios corporativos. Estas acciones, además de generar ahorro, contribuyen directamente a los objetivos ESG y posicionan al área como generadora de valor. En paralelo, la digitalización se convierte en un habilitador imprescindible. El uso de tecnologías como IoT para monitorizar la ocupación o plataformas de Gestión de Instalaciones para anticipar incidencias permite optimizar recursos y mejorar la eficiencia operativa. Más aún, cuando estos datos se transforman en cuadros de mando útiles, el FM pasa a influir en decisiones estratégicas basadas en evidencias soportadas. Por último, la experiencia del usuario gana peso como elemento diferenciador. La implementación de espacios flexibles, sistemas de reserva o encuestas de satisfacción continuas contribuye a crear entornos más productivos, confortables y saludables. Así, el FM evoluciona desde una función de soporte a un rol capaz de conectar personas, espacios y estrategia empresarial, generando impacto medible en el negocio. El área de Facility Management desempeña un rol clave en el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad, ya que opera directamente sobre los activos y recursos críticos de la organización. Desde la gestión energética hasta el uso eficiente del agua, el manejo de residuos y el mantenimiento de infraestructuras, el FM impacta de forma tangible en la reducción de la huella ambiental y en la eficiencia operativa. Además, tiene la capacidad de integrar la sostenibilidad en todo el ciclo de vida de los activos, apoyándose en estándares como IFMA y certificaciones como LEED. Esto permite pasar de iniciativas aisladas a una gestión estructurada, medible y alineada con los objetivos ESG. Sin embargo, persisten barreras que limitan un avance más acelerado. La principal es cultural: aún se percibe la sostenibilidad como un costo y no como una inversión estratégica. A ello se suma la falta de integración del FM en la toma de decisiones y la limitada utilización de datos para anticipar y optimizar resultados. Superar estas brechas es fundamental para que el FM consolide su rol como motor real de sostenibilidad dentro de la organización. “El FM evoluciona a un rol capaz de conectar personas, espacios y estrategia empresarial” “El FM impacta en la reducción de la huella ambiental y en la eficiencia operativa” Carlos López Vivas Head of Facility Management de Moeve Carlos Madueño Zamora Especialista del FM. Jefe de Operaciones F&F Ingeniería
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